#FreeBritney – La Tutela

Si bien sus padres fueron la cara visible de esta tutela, hay otros nombres que están ligados a ella desde el principio. Lou Taylor, Andrew Wallet, Sam Lufti, James E. Spar, Geraldine A. Wyle, Reva Goetz… ¿Quiénes son toda esta gente y qué tienen que ver con la tutela? Volveré a empezar la historia desde el principio para intentar reescribirla. Aunque todas estas evidencias solo arrojan más dudas a la historia, por lo menos dejar claro que Britney Spears nunca estuvo loca.

Retrocedamos de nuevo a 2007. A principios de año, la asistenta de Britney Kalei Machado recibe una llamada con número oculto de un hombre que dice ser un investigador privado que trabaja para Kevin (ella concede una entrevista un año más tarde contando todo esto). Él afirma tener pruebas incriminatorias contra Britney, pero cuando se reúne con él, lo único que intenta es quitarle información sobre los horarios de la cantante. Ese hombre es Sam Lufti.

En febrero de ese año las presiones de su familia y su mánager Larry Rudolph empezaban a ser muy intensas. No era ningún secreto que desde que se separó de su exmarido Kevin Federline, Britney empezó a disfrutar de las fiestas y la vida nocturna. Después de dos embarazos, un divorcio y más de 2 años sin divertirse, lo normal en una chica de 25 años. Nunca descuidó a sus hijos, a diferencia de su ex, que sí salía de fiesta cuando estaban con él. Pero él era un hombre y tenía derecho a divertirse. Daba igual que Britney fuese fotografiada con sus hijos de compras o en el parque todos los días, eso no importaba tanto como las noches que salía de fiesta cuando su ex se encargaba de sus hijos.

Tras la renuncia de su asistente personal y amiga Felicia Culotta, Britney tuvo un punto de inflexión y decidió entrar por primera vez en rehabilitación, acompañada por su mánager Larry. Tras un chequeo, no pasaron ni 24H y abandonó el centro en cuanto se enteró de que su exmarido, ese que se iba de fiesta todas las noches con sus amigos y la dejaba sola en casa con los niños, iba a reclamar la custodia completa de sus bebés.

Al día siguiente voló de Florida a LA en el primer vuelo. A estas alturas ya sabemos que Britney sufrió una depresión post-parto mal tratada, que había dejado el prozac que había estado tomando y que la presión de los medios siguiéndola a todas horas, habían empeorado toda la situación. Esa noche intenta reunirse con Kevin para ver a los niños y hablar las cosas, pero él no le abre la puerta. Sus padres están dentro de la casa.

La siguiente parada que hace Britney fue en la peluquería, donde se rapa el pelo ella misma con cientos de paparazzis inmortalizando todo lo que pasa dentro. Un año más tarde en el documental “For he Record”, Britney explica que lo hace por rebeldía y como forma de liberarse de su pasado.

Dos días más tarde, vuelve a acaparar todos los titulares. La famosa noche del paraguas sucedió algo parecido. Ella está con su asistente y prima de camino a casa de Kevin, necesita ver a sus hijos. Tras dos intentos fallidos y las risas de los paparazzis que la estaban siguiendo, Britney baja del coche y golpea el coche con el paraguas. Una vez más, es tratada de loca por todo el mundo. Una vez más la estructura patriarcal y misógina, que no tacha de locos a los hombres que agreden a los periodistas, hace su trabajo con la mujer más fotografiada de la historia. Qué otra cosa puede ser una mujer que pierde los nervios frente al acoso constante. Meses más tarde, se disculpa con una nota muy sarcástica a los medios.

“Justo antes de que Britney entrase en Promises, después de raparse la cabeza, recibí una llamada anónima de un hombre… Hay drogas sembradas en la casa de Britney en Malibú y todo es una conspiración entre Kevin y los asistentes de Britney para hacer que mi hija pareciera una mala madre.” (Lynne Spears, “Through the Storm)

Ese hombre anónimo resultó ser Sam Lufti, que más adelante cobrará protagonismo en la historia de la caída de la princesa del pop.

Solo 4 días después de raparse, Britney vuelve a entrar en el centro Promises de rehabilitación. Al día siguiente, su ex marido solicita en la corte una audiencia de emergencia sobre la custodia de sus dos hijos. Ella se entera por su asistente y vuelve a salir del centro a los dos días de ingresar. Con sus pruebas negativas en alcohol y drogas, Britney va a las oficinas de un abogado penal. De algún modo ella era consciente de lo que estaba pasando y que iba a necesitar un abogado penal a pesar de estar enfrentándose a la custodia de sus hijos y un divorcio. Un día más tarde, Britney vuelve a ingresar en el centro Promises para su rehabilitación, esta vez completando el programa durante un mes.

En estos días después de salir rehabilitación, suceden varias cosas que son muy interesantes. Britney pone una demanda laboral contra Larry, al que ya ha despedido por segunda vez. Jamie, padre de Britney, sale en defensa de su amigo llamando a Britney delante de los medios “pequeña niña enferma” y diciendo que se encuentra fuera de control. En este punto toca explicar que el padre de Britney es un señor alcohólico con el que apenas mantuvo relación. En los últimos años ha estado viviendo en la vieja casa familiar, sin trabajo y en bancarrota debido a una estafa. Lidiando con su problema de alcoholismo que le lleva varias veces a rehabilitación. Desde luego no es el perfil más adecuado para hacerse con la tutela de una mujer de 25 que lleva trabajando desde los 8 y ha construido un imperio por sí misma.

Durante los siguientes meses, Britney sigue grabando su álbum Blackout, prepara la actuación de los VMA durante meses y todo parece que va bien. Pero nada más lejos de la realidad. La batalla por la custodia de los niños se empieza a torcer por una licencia de conducir que no es apta para California, lo que otorga a Kevin ventaja sobre la batalla. La actuación de los VMA no va mucho mejor y, si Britney ya lo estaba pasando mal, los medios terminan de hundirla. ¿Creías que había tocado fondo? Semanas más tarde pierde la tutela física de sus hijos y todo va a peor.

A principios del año 2008, en una de sus visitas a los hijos, se encierra en el baño con su hijo mayor, negándose a devolvérselo a su padre. Policías, bomberos y ambulancias (también periodistas) rodean la mansión, hasta que finalmente consiguen llevársela al hospital con un ataque de ansiedad y totalmente fuera de sí. Semanas más tarde, la policía vuelve a interrumpir en su casa y se la llevan en contra de su voluntad: su padre había puesto la demanda de tutela y, con ella, Britney perdió todos sus derechos desde ese día.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A <span>%d</span> blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close