Septiembre

Llegó la hora de amontonar los pedazos, barrer los trozos del verano y ver qué guardamos para el otoño, septiembre nos prepara para los cambios. Años recolectando momentos que luego tratamos de olvidar, en terapias absurdas con amigas en los bares. La felicidad está en las pequeñas cosas y no en lo que nos quieren vender, pero seguimos cayendo como tontas en la trampa.

Este año me ha pillado con la maleta desecha, oliendo la brisa mediterránea con los huesos temblando por el reencuentro. Qué bien sienta poder recordar bonito, recapitular sin carencias ni heridas que sangran; sentarte a sonreír entre personas que nos dan la vida, es lo que el mundo necesita, pero se empeñan en no entenderlo.

Todo sigue siendo un poco raro, entre viajes y carreteras secundarias. Noches al aire libre viendo las estrellas, en sitios muy diferentes pero siempre bien acompañada. Aunque ya haya empezado septiembre me resisto a parar, el otoño y el invierno son muy largos en el norte. Toca aprovechar hasta el último rayo de sol, aunque a veces también llueva.

Empezar de nuevo ya no es empezar de cero, tenemos puñados de experiencias y por fin sabemos lo que no queremos. Relaciones tóxicas, amores de verano ni romanticismo empañado en cosas que no compensan. Amor a una misma para curar las heridas, aunque tengamos cicatrices imposibles de tapar ya no tenemos pudor y las llevamos con mucho orgullo.

Toca exprimir las tardes de lluvia en casa, acompañadas de las de siempre y lxs que han llegado para quedarse. Con la misma incesante sonrisa después de dos cervezas y miles de teorías sobre cualquier paranoia después de algún documental de Netflix, qué mas da que nos vigilen si es el precio a pagar por poder sentirnos tan cerca cuando nos empeñamos en estar tan lejos.

Siempre habrá algo nuevo para hacer tradición y cuantas más se tengan menos nos perderemos por el camino. Septiembre siempre fue nuestro mes, el de vivir las historias en vez de contarlas, de ponernos guapas con ganas de guerra, guerra entre nosotras, claro. Lo que opinen los demás siempre está de más y ya le damos mil vueltas a cualquiera que nos venga a comer un poco la oreja, somos perras viejas en esto de la noche y quedan mil noches para poder perrear. Las noches de hermanas cada vez son menos y nuestras risas no se pagan con nada del mundo.

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